COLUMNA DE LA CÁMARA: Kathia María Bolio Pinelo *No llegan

*No llegan apoyos a pescadores mexicanos

La pesca es una actividad milenaria que ha alimentado a la humanidad, y nos ha dado una fuente de trabajo para muchas personas.

La pesca ha evolucionado, y hoy reconocemos el alto valor nutricional y proteínico de los productos del mar que aportan una alimentación balanceada a nuestros organismos.

Se considera la pesca como el acto de extraer y capturar, o por cualquier otro método o procedimiento, a especies biológicas cuyo medio de vida, parcial o temporal, sea el agua.

Al hablar de este tipo de especies biológicas, nos viene a la mente una gran variedad que existe en ellas. En este sentido, podemos decir que nuestro país es privilegiado, ya que cuenta con más de 200 especies marinas con amplia disponibilidad en nuestras aguas nacionales, en 11 mil 122 kilómetros de litorales.

En México, en el año 2017 hubo un incremento a nivel nacional de la producción pesquera, lo cual se traduce en 1.8 millones de toneladas, equivalente a 38 mil millones de pesos.

La Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, la Conapesca, señala qué es la actividad pesquera: representa un 7 % entre todas las actividades agroalimentarias de nuestro país.

Con orgullo, podemos decir que en el año 2017, México obtuvo el tercer lugar como productor de pulpo; el cuarto, en producción de atún; el séptimo, en camarón y sardina. En general, obtuvimos el lugar 17 en la producción pesquera en el mundo.

Como vemos, esta actividad se ha vuelto una fuente importante, no sólo como fuente alimentaria, sino como una fuente laboral.

Para nuestro país, las familias mexicanas dependen en mucho de la actividad pesquera.

Si bien, esta actividad va en crecimiento en nuestro México, y cuenta con un gran potencial, el porcentaje de familias mexicanas que compra alimentos pesqueros es aún muy bajo, además de lo anterior, y a pesar de contar con las condiciones territoriales para desempeñar la pesca, quienes se dedican a esa actividad se enfrentan a retos y obstáculos considerables para desarrollar su labor.

Muchos pescadores ven y viven con carencias respecto al equipo con el que cuentan, incluyendo los aditamentos necesarios para garantizar su seguridad.

Hay un considerable número de largas horas de trabajo invertidas en esta tarea extenuante, y que esta actividad requiere.

Los accidentes que se pueden presentar en esta actividad, los cuales muchos de ellos cuesta la vida a los pescadores mexicanos. Estos riesgos, además se deben enfrentar a las diferentes pérdidas económicas que los períodos de veda traen consigo.

La veda se implementó buscando la protección de especies marinas con el fin de regular los procesos de reproducción de nuestras especies que habitan en los mares mexicanos.

Durante el año se dan tres tipos de veda: La permanente, la fija y la variable.

La veda permanente se da de manera definitiva, y aplica a especies como ballenas, tiburones, y la vaquita marina, entre otros.

La veda fija, se aplica por un período definido que se repite anualmente y aplica al atún, al camarón y al pulpo, entre otras especies.

La veda variable, igualmente se aplica en un período definitivo de tiempo. Sin embargo, actualmente incluye el charal, el langostino y el pescado blanco, entre otros.

Si bien la veda protege especies marinas, estos períodos que están muy bien constituidos y fundamentados en la materia, a los pescadores los afectan de una manera catastrófica, y en estos tiempos ellos afrentan grandes pérdidas en sus ingresos. Y en las épocas en los que existen las vedas, sus familias viven verdaderas penurias económicas y sociales.

Ante esta situación, la ley contempla brindarles un apoyo económico. Sin embargo, en muchas ocasiones estos apoyos no llegan o no son suficientes dejando a los pescadores en un estado de verdadera vulnerabilidad.

Si bien, uno de los principales objetivos del Programa de Fomento a la Producción Pesquera y Acuícola, el Propesca, es brindar un apoyo económico directo a los pescadores ribereños y de aguas interiores, entre otros, esto a veces no es suficiente para garantizarles la vida y el sustento económico a los pescadores y sus familias.

Lo anterior se debe a que en algunos casos se otorgue este apoyo a personas que no lo necesitan, y que por intereses políticos, en algunas ocasiones termina no llegando a los pescadores que dependen del mar y de la captura de especies.

Así que, en vista de estas fallas que se pueden presentar para destinar recursos económicos a los hombres del mar, yo les propongo a ustedes adicionar la fracción XVI del artículo 20 de la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables, para que se garanticen los apoyos económicos en las temporadas de veda, indistintamente de las especies marinas.

No podemos dejar el estado de vulnerabilidad a los pescadores y a sus familias, que dependen de la pesca como su medio de sobrevivencia y subsistencia.

La pesca es una actividad importante para nuestro país, como fuente de alimentación, pero también como fuente de empleo.

Debemos apoyar a quienes desempeñan esta importante labor, y así impulsar el crecimiento de esta actividad que aporta mucho a la sana alimentación de todos los mexicanos.

Hoy inicia la temporada de pulpo, y desde aquí quiero hacer un afectuoso y caluroso saludo a todos mis amigos pescadores del litoral costero de Yucatán, para que la tengan con mucha bendición y el mayor de los éxitos.