COLUMNA DE LA CÁMARA: Claudia Corichi *Terrorismo

*Terrorismo discursivo el de Trump hacia los mexicanos

México se pronunciar sobre la postura que tomará y las acciones a ejecutar ante los embates del presidente de Estados Unidos Donald Trump, porque nos está dejando ver ante el mundo como nación sometida.

Después de que la Cancillería solicitara de débil manera al gobierno de Washington una aclaración por las terribles declaraciones de Trump, México debe llevar la defensa de los derechos humanos de los migrantes latinoamericanos a los organismos internacionales.

Con estas expresiones, Trump no sólo está incitando al odio, y la xenofobia, sino que está desconociendo los más altos valores democráticos, y olvidando que su país forma parte de una red de instrumentos internacionales que reconocen los derechos humanos, como las garantías básicas para las personas.

Los mexicanos se quedan sin paciencia ante las escuetas respuestas de la cancillería. México se está cansando tanto de los insultos, como de la pasividad y letargo de la Cancillería para actuar con contundencia ante estos agravios a la soberanía nacional, y la dignidad de nuestra gente. El responsable intelectual de este agravio tolerado, al país y a todos nosotros tiene nombre y apellido: Luis Videgaray".

No sólo se nos está atacando a nivel comercial y se nos amenaza constantemente en pleno proceso de negociación con actitudes como ésta, también se están poniendo en la mesa consideraciones para bloquear la importación de autos desde México, mientras que por otro lado la guerra cultural y el escandaloso discurso de Trump aterrorizan a millones de migrantes y sus familias.

El siguiente paso es acudir a instancias internacionales, pues México debe llevar al pleno de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a la brevedad, denuncias por este tipo de agravios, que no sólo violentan la cooperación armoniosa en la región, sino que estigmatizan al pueblo latinoamericano y particularmente a 12 millones de mexicanos que viven en territorio estadounidense, no podemos vivir en un acoso constante.