COLUMNA DEL SENADO: Froilán Esquinca Cano *El maíz y la tortilla

*El maíz y la tortilla deben ser patrimonio cultural

Es urgente que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exhorte a reconocer la importancia del maíz y de la tortilla como patrimonio cultural y elementos de identidad nacional y seguridad alimentaria, como parte del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sustentable.

En ese sentido, el Ejecutivo debe instruir a las secretarías de Economía, y de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, para que promuevan las medidas necesarias para proteger al maíz y la tortilla como patrimonio cultural y de identidad nacional.

Solicitamos que estas dependencias protejan como una excepción cultural la milpa como sistema de producción agrícola, como elemento fundamental en las mesas de renegociación del Tratado de Libre comercio de América del Norte.

Además, pedimos que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, establezca las medidas necesarias para impulsar, desarrollar e incentivar el resguardo de nuestra agrodiversidad, como base de ello, la producción de maíz, así como la protección y promoción de la producción a través del sistema de milpa.

La relevancia del maíz como ícono de la cultura mesoamericana y base de la cocina mexicana; y si bien en 2010, la gastronomía mexicana fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, esto se hizo desde una perspectiva comercial, siendo su base una petición suscrita en su mayoría por restauranteros, cuya finalidad se centró en crear empresas en nuevas rutas turísticas en un marco de ganancia.

Sin embargo, en el marco de la renegociación del TLCAN,es necesario hacer replanteamientos relacionados con para proteger el maíz, el frijol y todos los demás productos que se siembran en suelos y climas diversos de la República y que son el sustento imprescindible de todas nuestras cocinas, con una perspectiva de seguridad alimentaria.

Deberá implementarse una medida de salvaguarda para retirar del TLCAN, la producción del sistema mesoamericano de la milpa, como excepción cultural para defender nuestra producción originaria, proteger nuestra cultura y garantizar la biodiversidad así como la seguridad alimentaria de los pueblos indígenas y campesinos en nuestro país.