COLUMNA DEL SENADO: Héctor Larios Córdova *Histórico

*Histórico proceso electoral

Quisiera hacer algunas primeras reflexiones en torno a los eventos históricos que han sucedido durante todo el proceso electoral.

Lo primero que quiero resaltar es, precisamente, es un resultado absolutamente histórico, fruto de muchísimos factores, había que reconocer y felicitar a Andrés Manuel López Obrador por su tenacidad, por su constancia, que sin duda son elementos que han contribuido a este resultado.

Pero es un resultado en una democracia absolutamente atípica, en términos llanos y como lo decía algún titular, ganaron todo, mayoría, ganaron la Presidencia con un resultado electoral de más de la mitad de los votos emitidos, la mayoría en ambas Cámaras, la mayoría en los congresos locales, en algunos estados se llevaron prácticamente todo, y digo que es atípico porque las democracias a medida que maduran, suele el electorado distribuir el poder y mantener equilibrios.

Y este es un dato que resulta de la voluntad ciudadana y que tampoco se puede cuestionar, pero que hay que anotar.

¿A qué se debe este resultado? Bueno, ya lo dije, en parte a la tenacidad y constancia de López Obrador, pero que también a que en este país tenemos problemas que tienen en absoluta inconformidad a la mayoría de la población.

No hay sociedad que aguante decenas de miles de muertos, 90 mil desaparecidos, casi todas ellas terminan cambiando el sistema por la vía violenta.

En México habrá que congratularnos esta que es una de las causas que han originado esta avalancha de votos a favor de Morena, el de la violencia, que seguramente habrá que atender y no será sencillo, pero es uno de los reclamos centrales de los mexicanos, se pudo lograr mediante un cauce democrático.

Desde luego que también, y ya lo mencionaba aquí el Senador Bartlett, el tema de la desigualdad económica, es un tema que lacera a los mexicanos. Desigualada norte-sur, pero también desigualdad en el norte entre las periferias y los centros de las ciudades.

También, y un tema central es los enormes grados de corrupción que tiene este país, a tal grado que López Obrador centró su discurso, y la solución de casi todos los problemas del país en el combate a la corrupción, corrupción sin consecuencias.

México es uno de los países en donde no existe consecuencia por claros actos de corrupción. No me meto a los temas clásicos de Odebrecht o del socavón, pero verdaderamente este es uno de los temas que crispó a la sociedad y que llevó a esta votación inédita y que hay que reconocer todos, como uno de los causantes, porque habrá que atenderlo y respaldar todo lo que se haga en este camino.

También anotaría los privilegios de la clase política, los excesos cansaron a la gente y, ciertamente, y hay que reconocer las formas de López Obrador han contribuido a manejar un mensaje muy claro a la gente de acabar con privilegios.

Un Senador, un Diputado no tiene por qué, al igual que en todos los países democráticos del mundo, tener alguna diferencia de privilegios con todos los demás.

Hay países absolutamente descentralizados en donde en la tarde van a su casa, toman el tren para cambiar de ciudad, y ahí mismo va el Secretario, que el Senador, que el Diputado, que cualquier otro funcionario con el resto de la gente. Creo que en México tendríamos que hacer un esfuerzo para acabar con esos privilegios.

Pero también el cambio que se ha dado tiene que ver con dos temas muy importantes: un sistema democrático, reglas electorales que han tardado años en construirse y que permitieron precisamente, que quien más ha cuestionado la democracia en este país vaya a acceder al poder por las reglas democráticas que están establecidas.

Esta es una prueba de oro para nuestro sistema, habrá que preservarlo, porque también este discurso ambiguo de la democracia verdadera puede llevarnos a modificaciones que arruinen el sistema democrático que permite resolver las cosas por la vía pacífica en este país.

También un régimen de libertades: libertad de expresión, libertad de crítica.

¿Qué sería de este país sin este cauce que permitió que por ahí desfogaran las inconformidades, que se construyera todo este movimiento, que tiene muy poco tiempo, de Morena?

Y también habrá que conservar la libertad de asociación, las libertades económicas, las libertades de comercio, las libertades sindicales, todas las libertades, me parece que este sistema, podemos tener muchas críticas a nuestro sistema político, pero estos dos asuntos tenemos que reconocerlos para poderlos mantener, que no haya discursos que quieran cambiar la realidad de lo que sí funciona.

Tenemos un sistema democrático, está la primera prueba; y tenemos un sistema de libertades.

Yo diría que el PAN ha dedicado buena parte de su historia luchar por estas reglas democráticas y por este sistema de libertades y habría que reconocerlo.

Ahora, también habrá que reconocer la existencia, que se ha construido en muchos años, de un sistema de equilibrio de poderes, de autonomías del Banco de México, del Inegi, de respeto a la Corte, de un sistema que respeta la autonomía municipal las facultades de los estados.

Y hago referencia, porque el resultado de la votación de la Secretaría le dio una mayoría absoluta a López Obrador y prácticamente la no existencia de contrapesos.

Bien lo dijo, bien lo dijo Manuel Bartlett al final, reconociendo el respeto al derecho a la minoría a hablar: “Quienes estén en el Congreso, por la oposición, tendrá ese derecho de expresión”, porque la mayoría, las decisiones podrán darse.

Y esa mayoría sin equilibrios puede poner la tentación de cambiar las reglas que permitan concentrar poder con la excusa de democracia verdadera, con lo que sea.

Me parece que el mayor esfuerzo de Morena, de quienes conforman esta mayoría, debe estar centrado en cómo auto controlarse, porque si ciertamente la Corte es autónoma, ahorita se hablaba, por ejemplo, del Fiscal Anticorrupción, y se exigía que no sea el Presidente quien lo proponga. No hay diferencia.

Cuando tienes la mayoría absoluta no hay diferencia. Puede proponerlo el Senado y aprobarlo a simple sugerencia del Presidente.

Lo que importa es respetar a las minorías, escucharlas, y escuchar también a la sociedad.

Creo que el mayor reto del próximo gobierno no será que la oposición critique temas totalmente nimios de fallas o del no cumplimiento porque no sea posible de algunas de las promesas en este rosario de ofertas, de regalos a toda la población.

Lo que no será permisible es que, quienes ganaron no ejerzan mecanismos de auto control para no excederse, porque el mandato de la gente, el mandato de la gente fue fundamentalmente cambiar las cosas en materia de violencia, en materia de desigualdad, en materia de corrupción, no cambiar al sistema político, ese es el gran reto, y la oposición lo que tiene que hacer.

En mi opinión, es mantener un discurso claro y ponerlos los puntos sobre las íes cuando exista el riesgo de que acepten estas tentación, de quitarles poder a los ayuntamientos, de tener control sobre la Corte, de quitarle la autonomía por la vía de los hechos al Banco de México, de quitar las libertades económicas o de hacer cualquier cosa, en esta tensión que existe, y hay que decirlo con claridad, dentro de Morena, de posiciones que son absolutamente contrapuestas y que ha llevado a su candidato a mantener un discurso que tiene una cantidad enorme de ambigüedades.

Concluyo diciendo que yo esperaría que López Obrador responda a todas las muestras de reconocimiento democrático de la oposición, que por cierto nunca tuvo, responda, en primer lugar, precisando las ambigüedades.

Los mexicanos tenemos derecho a saber exactamente qué propuestas pretende realizar para que la sociedad también pueda contra proponer a lo que él quiera manifestar si se trata de modificar el régimen de libertades, el régimen democrático o el sistema político en los equilibrios que este tiene.