GOBERNANZA: Por José Maria Ramos*

¿Reconciliación o gestión eficaz con Estados Unidos?

La coyuntura actual de las relaciones México-EU se caracteriza por uno de los niveles más críticos en su historia reciente. Las tensiones se han agudizado en materia de migración, en especial por la ausencia de un acuerdo bilateral en el cual se equilibren las prioridades de seguridad nacional de ambos países con una migración ordenada y segura.

La ausencia de una eficaz gobernanza migratoria, según prioridades consensuada será fuente permanente de tensiones con Estados Unidos. Se marginó que el gobierno de Trump tiene una agenda clara en materia de seguridad nacional tanto en la relación con México y con Centroamérica.

Hace dos semanas la exsecretaria Nielsen se reunió con algunos presidentes centroamericanos y acordaron fortalecer una agenda de seguridad nacional: combate a trata y tráfico de personas, a organizaciones criminales y pandillas, e intercambio de información e inteligencia sobre seguridad fronteriza.

En cambio, México propone una agenda de movilidad humana y de fomento al desarrollo en Centroamérica. Desde esa perspectiva, México tiene el reto de definir una agenda de seguridad y desarrollo multinivel con Estados Unidos, en la cual se complementen ciertas prioridades comunes.

En materia de política antidrogas las diferencias bilaterales son evidentes. México pretende cambiar su estrategia focalizando no en la detención de los principales narcotraficantes, sino en la inteligencia financiera.

En cambio, Estados Unidos ha planteado pena de muerte a los narcotraficantes y ha exigido a México una mayor eficacia antidrogas, dejando de lado el creciente consumo de drogas de la sociedad estadounidense. Las diferencias en materia de migración y narcotráfico han llevado a que el presidente Trump exija a México una mayor eficacia en ambas políticas. De lo contrario, Estados Unidos establecería sanciones comerciales.

Previamente el gobierno de Trump condicionó un mayor control migratorio en su frontera sur, de lo contrario cerrará su frontera con México. Estrategia imposible, dado los vínculos transfronterizos y binacionales entre ambos países. Lo que sí fue posible fue una reasignación de inspectores de tareas comerciales a control fronterizo.  Lo que ha generado tensiones fronterizas, no vistas en los últimos 30 años.

Un tercer problema es la ratificación del T-MEC. El proceso se ha complicado particularmente, cuando el Congreso de Estados Unidos, liderado por demócratas han propuesto como condición para la ratificación comercial la consideración de mejores condiciones laborales en México. Esta prioridad del Congreso debe ser vista como una oportunidad para México de reducir las brechas salariales y reducir las desigualdades sociales.

Estos tres antecedentes bilaterales reflejan que las tensiones con el gobierno de Trump se agudizarán hasta el término de su campaña electoral en el 2019. De ahí que la reciente visita de Trump a la frontera de Calexico pudo haber sido una oportunidad para evaluar los avances en la relación desde la eficacia de la política antiterrorista, la cooperación y coordinación en cruces fronterizos, los intercambios en salud.

En suma, el reto mexicano es promover una mejor gobernanza multinivel con Estados Unidos, destacando los logros, avances y retos en la agenda, y que a partir de ellos se abran espacios de diálogo para reducir las diferencias. La vecindad con Estados Unidos se caracterizará por tensiones y conflictos, de ahí la importancia de gestionarla con eficacia.

*Profesor-investigador del Departamento de Estudios de Administración Pública