CRIMEN: Por Héctor Tenorio

*Apuntes de guerra

A casi 13 años de que el Estado mexicano inició la guerra contra el crimen organizado, éste ha quedado al margen del conflicto armado. La política de terror implementada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es una amenaza para la gobernabilidad y la clase política. La seguridad, junto a la economía, se convirtieron en la prioridad para el segundo año de mandato del Presidente de la República. A esto se suma que Washington demanda la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho, líder de dicha organización, sin que esto implique que en caso de lograrlo veamos el fin del conflicto armado.

En este contexto, el pasado 13 de agosto el Cártel Jalisco subió a la red un video donde amenazó de muerte a Juan José Farías Álvarez, el Abuelo, líder de las ex autodefensas en Tepalcatepec, Michoacán. Lo acusaron de haberlos traicionado y de estar apoyando a Los Viagras, que son el residuo de Los Templarios. El 30 de agosto el CJNG cumplió su amenaza e intentó entrar a la cabecera del municipio por sus cuatro entradas con convoyes de unas diez camionetas cada uno. Ahí ya los esperaba la policía municipal y estatal. La población se sumó a la defensa del pueblo. El saldo fue de nueve muertos y 11 heridos. El ejército lució por su ausencia a lo largo de las cuatro horas que duró la batalla.

Los Viagras también controlan Buenas Vista y Apatzingán, ahí los combates con el CJNG son de manera abierta. En abril de este año se registraron balaceras que han durado hasta seis horas, según testimonios de testigos.

Sin embargo, el CJNG tiene bajo su dominio la mayor parte de la entidad. Los Viagras han tenido que refugiarse en el monte para establecer una guerra de guerrilla. En Uruapán, el 8 de agosto CJNG dio una demostración de fuerza al colgar a 19 adversarios que tenían en común ser jóvenes nativos del lugar. Las matanzas continuaron los días posteriores. Lo que se está dando es una limpieza de “cristaleros”. Lo mismo podría decirse de Morelia, ahí aparecen jóvenes asesinados que distribuían droga en bicicletas o policías que no dejaron el “negocio” a tiempo.

El CJNG domina casi por completo la costa michoacana. En Coalcomán han ido casa por casa para citar a la población en la plaza pública e informales que ellos, como grupo, se harán cargo de la seguridad y del cobro de piso. El único templario que les ha dado batalla es Fernando Cruz Mendoza el Tena, que sigue siendo el hombre fuerte en el municipio de Aquila.

Incluso el gobernador michoacano Silvano Aureoles dobló las manos ante el Cartel Jalisco, después del accidente del helicóptero del 24 de julio que le costó la vida al secretario de Seguridad Pública de Michoacán, Martín Godoy Castro.

En este sentido, resultaron desafortunadas las declaraciones del mandatario Andrés Manuel López Obrador cuando visitó Tuxpan, Michoacán, el 4 de agosto. Ahí mencionó que el problema de las armas en México estaba controlado. En una clara alusión al atentado terrorista en El Paso, Texas, donde ocho mexicanos murieron el 3 de agosto. La condena que ha hecho el gobierno mexicano al vecino del norte se ve opacada por el acto terrorista perpetrado en tierras purépechas.

Sin duda, el modus operandi del CJNG es la brutalidad y el terrorismo. En la disputa que sostiene con Los Zetas por la plaza, el 28 de agosto en Coatzacoalcos, Veracruz, el grupo prendió fuego al Table Dance “El Caballo Blanco”, un burdel cuyo propietario se negó a pagar la extorsión “derecho de suelo”, lo que dejó 30 muertos y ocho heridos en estado grave. El CJNG, en Veracruz, tiene el control del 70 por ciento del territorio. Los Zetas defenderán su 30 por ciento a sangre y fuego. Nos espera una larga disputa.

Las autoridades no terminan de ponerse de acuerdo. El gobernador veracruzano Cuitláhuac García (del partido oficial Morena) acusó al fiscal estatal Jorge Winckler (del opositor Partido Acción Nacional) de proteger al Cártel Jalisco, ahora, falta probarlo. Por su parte, el presidente de la República consideró necesario iniciar una investigación. Desde su óptica urge una clara separación entre los criminales y los politicos para avanzar en el tema de la seguridad. Pronto habrá detenciones de policías tanto federales como estatales.

Mientras tanto, sectores de la sociedad se han organizado para demandar la pacificación del país. Las mujeres exigen el fin de los feminicidios y los periodistas piden garantías para ejercer su trabajo. El inconveniente es que el Estado no puede cumplir con su obligación de proteger a los ciudadanos.

Las policías municipales, estatales, federales, no se cansan de actuar como lo que son, delincuentes con placa que abusan de los que en teoría deberían de proteger. Lo mismo se puede escribir del ejército mexicano, cuando en estos años de arduo combate contra los delincuentes han violado los derechos humanos y la corrupción ha carcomido a la institución. Ellos son directamente responsables de la derrota militar que les infringió el narco. Así, como balde de agua frío cayó el asesinato del coronel de Infantería Víctor Manuel Maldonado Celis, quien fue emboscado por desconocidos el 24 de agosto. Con él, suman once bajas militares en lo que va del año.

Andrés Manuel López Obrador ha establecido como estrategia que la Guardia Nacional se haga cargo del orden público. Por lo mismo, pretende desarmar a las 50 autodefensas que existen en todo la República mexicana. Considera que su presencia enreda más la situación. Así lo indica la desaprobación que hizo del encuentro entre el subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, y las autodefensas de la Huacana, el 21 de agosto. Estos hombres alzados fueron relacionados con Miguel Ángel Gallegos Godoy, el Migueladas, ex cabecilla de los Caballeros Templarios y presunto jefe regional del CJNG.

En estas horas de zozobra, no puede perderse la fe de un mañana donde exista la justicia para todos bajo una cultura diferente a la que ha prevalecido a lo largo de la historia nacional. Por décadas se ha fomentado la impunidad, hacer dinero a costa de lo que sea. Se ha dado la espalda a la desigualdad social que alimenta a los criminales y potencializa a una sociedad sin escrúpulos. No es posible que en Tierra Caliente, Occidente de México, los muchachos, cuando concluyen la secundaria, no tengan ninguna perspectiva y acepten como destino inexorable engrosar las filas del narcotráfico y encontrar así una muerte prematura.

No es tarea exclusiva del Gobierno Federal cambiar el rumbo de la patria, por más honesto que diga ser. Toca a la población civil organizarse y generar otras condiciones que permitan ir deslumbrando la salida de esta larga noche.