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Sospechosa actitud de las autoridades en investigación de un secuestro

Julio Villegas Cravioto fue secuestrado por Jacobo Tagle, César Freyre, Jael Malagón y los hermanos Alberto y Tony Castillo el 8 de diciembre de 2005. Todos, a excepción de Jael, participaron en el secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace durante el mes de julio del mismo año.

En conferencia de prensa realizada por Alto al Secuestro el día 21 de noviembre de 2019, el señor Julio pidió a las autoridades que dejen de poner a los delincuentes por encima de las víctimas.

“Me parece increíble como a los delincuentes se les paga procesos y a las víctimas no nos dan apoyo.” Dijo el Señor Villegas refriéndose a las periciales pagadas con recursos públicos, con las que Jacobo Tagle Dobín pretende salir de la cárcel, mientras que él mismo tuvo que pagar la atención médica y psicológica que le fue necesaria después de su secuestro. 

El señor Villegas Cravioto tenía su negocio en Xochimilco, al salir del trabajo en su automóvil otro vehículo se impactó con él. Acto seguido se bajó de su vehículo y observó a un sujeto con un parche en el ojo izquierdo, este hombre era Jael Malagón Uscanga, alias “el tuerto”.

De pronto, se acercaron dos personas más, una de ellas con bata blanca de doctor y la otra vestida civil. Lo encañonaron subiéndolo en la parte trasera del vehículo. Dentro del auto se encontraba un sujeto más al volante.

El señor Villegas fue llevado a una casa de seguridad donde estuvo en cautiverio durante 39 tormentosos días. Ahora sabemos que esta era la casa de los padres de Jacobo Tagle Dobín, ubicada en la Calle Obrero Mundial 148, Colonia del Valle, Benito Juárez, CDMX.

Julio Villegas Cravioto reconoció en una diligencia la casa donde estuvo cruelmente privado de su libertad siendo víctima de maltrato y violencia. “En el recorrido que hice a la casa donde me tuvieron, reconocí varios objetos y aún no tengo justicia. 14 años y aún no tengo justicia”.

Después de más de un mes de vivir secuestrado en condiciones inhumanas, con terror e incertidumbre y sin saber que sería de él o si volvería a ver a su familia, fue liberado el 15 de enero del año 2006, después de que se realizó el pago del rescate.

El señor Villegas lo perdió todo. No obtuvo asesoría de un defensor pagado por el gobierno como lo tienen los delincuentes, ni recibió atención médica. Perdió su negocio, pero sobre todo la tranquilidad y seguridad, mientras los criminales de manera ruin se enriquecían cada vez más infligiendo dolor a inocentes.

“Mi vida cambió, pasaron muchos años sin poder salir, sin poder estar seguro. Me robaron toda mi confianza.” Dijo ante los medios de comunicación.

Sin embargo, la pesadilla continúa y aún está lejos de acabar. Los delincuentes ya habían sido sentenciados por este delito en 2013, después de 8 largos años desde el secuestro. Sin embargo, en el 2015 por un tecnicismo, un juez ordenó que el Señor Villegas y su familia tuvieran que empezar de cero el procedimiento y revivir un doloroso pasado en busca de justicia. En este nuevo proceso llevan ya 4 años ¿Cuántos más para que puedan acceder a la justicia? ¿De nuevo necesitan dedicar a su caso 8 años o más?

“A ellos ya les habían dictado sentencia y ahora por un tecnicismo nuevamente tengo que vivir todo lo que ya había vivido.” Dijo con gran pesar.

En Alto al Secuestro nos unimos al llamado que hizo el señor Julio Villegas Cravioto, para que el gobierno les dé mayor apoyo y atención a las víctimas quienes actualmente se encuentran desprotegidas.

Nuestra exigencia es que no permitamos que se desvíe la justicia y que no se revictimice a las víctimas de ningún delito. Tanto los delincuentes como las víctimas deben de tener protección en igualdad de circunstancias y quien delinque debe de hacerse responsable de sus actos y asumir las consecuencias.