Enrique Provencio Durazo, coordinador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la UNAM, afirmó que sí es posible alcanzar a cumplir uno de los objetivos de la Agenda 2030, relativo a reducir la mitad de la pobreza multidimensional si se sostiene el ritmo de mejoras en los salarios.
Agregó que los programas sociales deben estar mejor dirigidos a los grupos que registran un alto nivel de carencias sociales y debe haber una mayor integración de las políticas económicas y sociales en cuanto a empleo con seguridad social garantizada.
A su vez, Rogelio Gómez Hermosillo, presidente ejecutivo de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, destacó que para reducir la pobreza y la desigualdad no basta solamente el incremento al salario mínimo, sino que es necesario el crecimiento económico inclusivo y la generación de trabajo decente.
“Es importante que conozcan la iniciativa Vida Digna, la iniciativa por un ingreso digno, que es una iniciativa empresarial para ir al siguiente paso del salario mínimo, porque el salario mínimo es el piso de garantía para que todo trabajador formal, por lo menos no viva en pobreza”, explicó.
“Pero para lograr los ingresos más altos, quienes menos ganan, necesitamos más empleo con mejores salarios. Eso requiere un entorno de crecimiento con una lógica de crecimiento económico inclusivo, de equidad”.
Peter Grohmann, coordinador residente de la Oficina de la ONU México, consideró que México ha logrado avanzar en justicia social, en particular para los sectores populares, con un cambio de paradigma al demostrar que la relación entre crecimiento económico y reducción de la pobreza no es tan fuerte.
“Es decir, que no hay ese dicho que solamente se puede reducir la pobreza si hay un crecimiento fuerte. Aquí en México prácticamente se ha mostrado que los dos procesos se pueden ver más independientemente. Yo creo que esto es un cambio de ver y México de alguna forma ha mostrado esto en vivo, de que se puede reducir la pobreza de una forma significativa en un momento de crecimiento, inclusive en un momento de pandemia, con políticas acertadas”, señaló.
Ramiro López Elizalde, subsecretario de Políticas de Salud y Bienestar poblacional de la Secretaría de Salud, consideró que lograr la equidad en salud, educación, vivienda y trabajo sigue siendo el gran desafío nacional, lo que requiere unidad nacional.
“Si algo debe unirnos es la convicción de que ninguna niña ni ningún niño vuelva a dormir con hambre, que ningún adulto mayor deba elegir entre medicinas y comida, y que ninguna familia quede condenada a la enfermedad por haber nacido en la pobreza”, dijo.
“Que este foro nos ayude a caminar juntos hacia un país donde la riqueza deje de ser privilegio y se convierta en bienestar para todas y todos. Porque fin de la pobreza significa al mismo tiempo fin de la enfermedad y comienzo de la dignidad”.
En tanto, Héctor Ochoa Moreno, director general del Subsecretariado Ejecutivo del Consejo Nacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, coincidió en que para reducir la pobreza y la desigualdad se requieren alianza multiactor y multinivel, lo que permitirá que las personas puedan desarrollarse en igualdad de condiciones y ampliar sus oportunidades.
“Un modelo que excluye o discrimina a determinados sectores está destinado a ser frágil e inestable, pues debilita la capacidad de las comunidades para enfrentar de manera conjunta los desafíos actuales y futuros”, comentó.