*Consecuencias de la mala planeación presupuestal

Debido a la mala planeación presupuestal del actual gobierno y su afán por sostener los megaproyectos de este régimen, no hay recursos suficientes en el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) para atender a los damnificados por el huracán “Hanna”.

El huracán dejó inundaciones en los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, con ríos, arroyos, y canales desbordados, además de vías de comunicación destruidas e incluso víctimas mortales.

Hoy no se podrá brindar ayuda de calidad a los cientos de damnificados que dejó el huracán ‘Hanna’, gracias a que el Gobierno Federal al buscar obtener dinero de donde sea, desprotegió a todos los mexicanos que sean víctimas de algún desastre natural.

Al día de hoy aún no se pueden cuantificar las afectaciones, pero sin duda representan daños de magnitudes históricas para dichas entidades; su población reclama atención sanitaria y apoyo en sus necesidades básicas, además de la reconstrucción inmediata.

La Cuarta Transformación le llegó como anillo al dedo la pandemia y la crisis económica acentuada en el país, ya que ha realizado transferencias de diversos fondos, razón por la cual al Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios prácticamente lo han desaparecido, y ahora no hay dinero en el Fonden para atender a los damnificados por el huracán “Hanna”.

Lamentablemente la improvisación, la necedad, la irracionalidad y la opacidad son la etiqueta de la Cuarta Transformación, que ha manejado y manipulado el presupuesto de manera alarmante, pero sobre todo ineficiente, lo que ha provocado que al día de hoy ya no existen recursos para atender esta emergencia. La nula previsión presupuestal no tiene justificación.

Recordemos que a la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder, el Fonden tuvo una reducción del 50% con relación al promedio de recursos asignados en el periodo del 2013 al 2017, y respecto del 2018 tuvo una reducción del 86%.

Es decir, que respecto al sexenio anterior han prácticamente anulado este fondo dejando a la deriva a miles de mexicanos, razón por la cual se requiere una explicación, pero sobre todo una contundente solución.

El presidente no sólo debe lamentar las muertes por el huracán y limitarse a decir que la Marina y el Ejército apoyarán en las actividades de seguridad, debe explicar con qué recursos van a reparar y optimizar las vías de comunicación y viviendas afectadas.

Asimismo, a pesar de que en sólo dos años del actual gobierno se ha adquirido una deuda de varios miles de millones de dólares, similar a la contratada en los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, estos recursos no han impactado de manera positiva en las vidas de los mexicanos y su destino sigue siendo un misterio.

De qué sirvió endeudarse en sólo dos años lo que se endeudaron durante el sexenio anterior, de que sirvió desaparecer fideicomisos y fondos, cuando hoy nadie sabe dónde está el dinero o en que se gastó, no se apoyó al sector empresarial ni directamente a los ciudadanos ocasionando 12 millones de personas desempleadas.