*Sacerdotes vemos, pederastas no sabemos (III y última)

Actualmente, debido al aumento en el número de sacerdotes pederastas y por “milagro divino”, la Arquidiócesis de México supuestamente prometió prevenir cualquier abuso a menores y estar "a disposición para cualquier requerimiento o información que solicite la Fiscalía y las demás autoridades competentes", después de todo el prometer no empobrece.

Informó que puso a disposición de los afectados o de cualquier otro denunciante, los servicios de la Comisión para la Protección de Menores para recibir denuncias canónicas sobre casos en concreto o cualquier otro de la misma naturaleza, por parte de los ministros de culto, consagrados y colaboradores laicos de la Arquidiócesis.

Se sabe que el actuar de este tipo de instituciones es más lento que cualquier trámite burocrático, como fue el caso en Villa de Álvarez, Colima, en donde el sacerdote católico Audón Serratos Zepeda fue acusado de pederastia en los Estados Unidos. Ante tal acusación su homólogo José Luis Amezcua salió en su defensa y argumentó que el incidente no debía ser considerado pederastia por el clero porque la presunta afectada “tenía 15 años cuando sucedió el incidente”.

Amezcua indicó que la Iglesia Católica Romana no consideró este caso como pederastia pues confirmó que el padre Serratos ya fue perdonado por la Asociación Religiosa, por lo que continuaría ejerciendo su vocación sacerdotal, no obstante que Audón aceptó haber presentado una conducta lasciva, misma que ya le fue perdonada por la Iglesia.

Según publicó el rotativo colimense, el sacerdote fue acusado en Reseda, California, por haber acariciado y besado a una niña de 15 años durante más de una hora, con el pretexto de darle una plática de educación sexual en el dormitorio de la casa de un amigo de la familia.

Ante el cúmulo de acusaciones en todo el mundo, el número de sacerdotes católicos en Europa cayó cerca de 7% en la última década. El Vaticano lo negó y señaló que a nivel mundial hubo un incremento de sacerdotes de cerca de 1% desde el año 2000.

Ante la avalancha de denuncias de víctimas de abuso sexual por sacerdotes en Alemania, el entonces Papa Benedicto XVI se tuvo que reunir en privado con el arzobispo Robert Zollitsch, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, con motivo de que en las últimas semanas varias personas denunciaron casos de abusos sexuales en colegios católicos alemanes. Según Zollitsch, los obispos alemanes están “profundamente sorprendidos por lo que ha pasado en el mundo de la Iglesia. Hace pocas semanas pedí perdón a las víctimas, algo que quiero hacer una vez más aquí en Roma”, dijo.

Otras acusaciones en países como Holanda y Austria encendieron la polémica sobre la respuesta del Vaticano a este tipo de denuncias dentro de la Iglesia. En Inglaterra se introdujo un régimen comprensivo de directrices para la protección infantil. Brasil es el país católico más grande del mundo. En una de sus comunidades el sacerdote Tarcisio Tadeu Spricigo fue acusado de abuso sexual infantil en Sao Paulo.

Desde 1991 había hecho de las suyas y fue reubicado por lo menos cuatro veces en parroquias diferentes, lejos de corregirse, siguió con su carrera de pederasta. Fue apresado y condenado a 15 años de prisión, pero no por acciones del Vaticano, sino de la justicia de aquel país.

Por lo menos unos mil 700 sacerdotes fueron investigados en Brasil por abusos sexuales contra menores, casos en los cuales los degenerados sacerdotes católicos escribían sus experiencias en un diario, incluso uno de estos degenerados con sotana fue precisamente Tarcisio Tadeo, quien compiló diez reglas para actuar y quedar impune, incluyendo “jamás tener una relación con niños ricos”.

El problema va para largo, todo parece indicar que el que menos quiere que los sacerdotes pederastas sean castigados es el Vaticano. ¿Las víctimas tendrán que esperar pacientes la acción de la justicia divina? ¿Se trata de la voluntad de Dios? Todo parece indicar, como se señala en el libro El Vaticano contra Dios, que en la Santa Sede “tiene más posibilidades el que se ofrece de cintura para abajo que el que, de cintura para arriba, utiliza el corazón y el cerebro al servicio de Dios y de los hermanos.

Allí vale más la gracia que el mérito. Muchos prelados de la Curia, a causa de su inconfesable debilidad, ponen de manifiesto más benevolencia y predilección por el guapo que por el capacitado. (…) El súbdito, ya desde el primer momento de su fichaje es consciente de su prerrogativa y recurre gustosamente a ella para sacarle provecho. El aspecto del muñeco, que de masculino tiene sólo lo indispensable y de femenino el agradable porte, se engaña a menudo incluso a sí mismo y juega provechosamente con el equívoco, gracias a las recónditas armonías de sus distintos rasgos. Por lo menos, hasta que su debilidad le quema las alas por un exceso de mariconería”.

Hasta la próxima

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