“Escucha Activa”. Indolencia permanente
Nuevamente las calles de la CDMX y de otras ciudades del país se convirtieron en escenario de las manifestaciones de protesta de miles de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social, ante la indolencia de la dirección general de ese organismo al igual que de sus supuestos representantes sindicales, quienes cual costumbre aseguran “ya estamos trabajando para resolver”.
En un ejercicio sinigual de cinismo y cara dura el director de esa institución Zoé Robledo anunció la puesta en marcha del programa Escucha Activa en donde los directivos de hospitales y clínicas deberán hacer “recorridos piso por piso en cada hospital para escuchar directamente a los trabajadores sindicalizados para que los insumos, mantenimiento y medicamentos deberán tener fecha límite y un responsable asignado”. Como si eso fuera una novedad.
Cada día todas las instituciones sanitarias del país tienen la obligación de informar de todas y cada una de las actividades que se hacen en quirófanos, consulta, laboratorios, farmacias, almacenes, ambulancias, cirugías y presentar un reporte no sólo de actividades también de las necesidades que requieren para mantener su debido funcionamiento.
Eso de que no saben qué se necesita y tampoco cuánto cuesta, pues a ver quién se los cree.
Una institución que brinda atención a 78 millones de personas en todo el país y de ellas solo 23 millones son asegurados, es decir, abonan semanalmente cuotas que contribuyen a financiarla más las aportaciones de los patrones y del gobierno no puede argumentar escasez o falta de recursos aunque siempre se escudan en ese argumento pese a que los datos oficiales los desmienten: “En 2025, los programas de salud analizados contaron con 634 mil 848 millones de pesos aprobados y ejercieron 729 mil 300 millones: 14,9% más. Y para 2027, se propone que el gasto en salud crezca un 11% en términos reales”*.
“Por persona sin seguridad social se gastan 4 mil 820 pesos al año, frente a unos 9 mil 300 pesos por cada derechohabiente del IMSS. Pero el problema de estos años no fue la falta de recursos, sino que esos recursos no se tradujeron en salud”.
Como señaló el doctor Éctor Jaime Ramírez Barba y su equipo de investigación el tema se vuelve más doloroso cuando se analizan a detalle los gastos y las decisiones de las autoridades sanitarias y como ejemplos presento a usted lo siguiente:
“En la población atendida por el IMSS-Bienestar, la de menores recursos, murieron 51.8 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, cuando la meta era de 35.6. El riesgo de morir por ser madre es casi un 50% mayor que el promedio nacional.
La mortalidad neonatal fue de 11 por cada mil, frente a una meta de 7.1. El IMSS-Bienestar incumplió las siete metas de propósito de su programa principal, y lo hizo gastando un 65.8% más de lo aprobado”.
Aunque estamos con el IMSS, no puedo omitir que pese a la presencia del laureado Dr. David Kershenobich Stalnikowitz en la Secretaría de Salud, la situación dista mucho del reconocimiento, eficiencia y desempeño de su titular, ya que: “Niñas y niños sin vacunas. La cuarta dosis de la vacuna hexavalente alcanzó apenas el 51% entre los niños de un año, cuando la meta era del 95%.
Los casos de las enfermedades que esa vacuna previene en menores de 20 años aumentaron en 80,8%, cuando se esperaba reducirlos. La explicación oficial fue la "menor demanda". “Pero una política de vacunación no espera a que la gente llegue: la busca”.
“Enfermedades crónicas. En los centros de salud de la Secretaría, solo el 18.6% de los pacientes con hipertensión en tratamiento lograron controlarla; la meta era del 80%. En diabetes, 30.6% frente a 45%. Son las enfermedades que llenan nuestras salas de urgencias, nuestras unidades de hemodiálisis y nuestros panteones antes de tiempo”.
“Acceso y medicamentos. Según el INEGI, la carencia de acceso a servicios de salud pasó del 16.2% en 2018 al 34.2% en 2024, lo que equivale a 44.5 millones de personas. Y mientras el IMSS y el ISSSTE reportan surtir entre el 96% y el 97% de las recetas, la ENSANUT revela que solo el 61.5% de las personas sin seguridad social sale con su receta completa. Cuatro de cada diez regresan a casa a comprar con su dinero lo que el Estado prometió gratis”.
Peor aún, como bien señala el artículo del Dr. Ramírez Barba: “Lo más grave no es fallar; es lo que se hace después. En lugar de corregir, el gobierno ajusta la vara de medir. En 2026, 41 indicadores de salud cambiaron su meta a medio año. La de control de diabetes del IMSS-Bienestar bajó del 40% al 33.7%; la de hipertensión, del 68% al 63.5%”.
“Para 2027 el patrón se consolida. Mientras la meta nacional de mortalidad materna baja, la del IMSS-Bienestar sube a 42.4. En un indicador de muertes, subir la meta equivale a aceptar que mueran más madres.
Desaparecen, además, indicadores incómodos: la mortalidad neonatal del IMSS-Bienestar, el control de la hipertensión en el primer nivel y la cuarta dosis de la vacuna hexavalente. Lo que no se mide, no se ve; lo que no se ve, no se corrige”.
Así que pese a lo sobrado en sabiduría al doctor Kershenobich y el analfabetismo médico de Zoé, pretender mediante encuestas o visitas “piso por piso” (como si de veras sirviesen para algo), pretender reducir el problema a la negociación del contrato colectivo de trabajo y el aumento directo al salario, pactado en 2,9% –por debajo de la inflación de 3,45%–, así como el rechazo al liderazgo de Rafael Olivos Hernández, al frente de la representación de más de 400.000 trabajadores, al igual que el desabasto de medicamentos, en todo el sistema público de salud y el deterioro general de la institución.
Es sólo una parte del enorme problemón heredado por el rey de La Chingada (ni modo así se llama).
- Afortunadamente una noticia buena; en el Registro Público de la Propiedad si atienden la información que ofrecemos en los medios,
resulta que se ha modificado la forma del trato a los adultos mayores, y se ha puesto a disposición de los usuarios un número telefónico de la dirección general y sorpresivamente sí funciona. “Enhorabuena”.
*https://www.eleconomista.com.mx/opinion/dinero-salud-20261013-838316.html