Por Arturo Estrada Rosales
La secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, en conjunto con la Secretaría de Cultura, la Secretaría del Medio Ambiente, la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (CORENADR) y las productoras y productores, trabajan en la elaboración de un Plan de Manejo concertado que permita que las Terrazas Agrícolas sean conservadas, preservadas, protegidas, valoradas, promovidas y difundidas.
En la actualidad, el sistema agrícola de terrazas tiene una gran importancia a nivel, económico, cultural y ambiental en comunidades como: San Bartolomé Xicomulco, San Pedro Actopan, Santa Ana Tlacotenco, San Francisco Tecoxpa, Santa Cruz Acalpixca, San Gregorio Atlapulco, San Juan Ixtayopan y la Sierra de Santa Catarina.
A través del programa Altépetl Bienestar, se han rehabilitado 1,835 metros lineales de terrazas de las laderas del volcán Teuhtli en MIlpa Alta; se han impartido talleres comunitarios para su cuidado; y se publicó el libro ”Terrazas prehispánicas en las laderas del volcán Teuhtli”, un reconocimiento al conocimiento campesino.
El Gobierno capitalino, encabezado por Clara Brugada Molina, publicó el pasado 6 de junio de 2025, en la Gaceta Oficial, el decreto por el que se declara Patrimonio Biocultural de la Ciudad de México a las Terrazas Agrícolas de las Zonas Cerriles de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta e Iztapalapa, con el objetivo de reconocer su importancia como sistema agrícola sustentable y una manifestación de sabiduría ancestral de los pueblos originarios de esas zonas de la ciudad, así como honrar la labor de las y los productores y agricultores que mantienen vivas estas técnicas.
Las terrazas constituyen uno de los sistemas agrícolas más antiguos del Valle de México. Su origen se remonta a las culturas prehispánicas que adoptaron laderas y terrenos montañosos mediante plataformas elaboradas con un impresionante sistema constructivo que consiste en la colocación estratégica de piedra volcánica de los alrededores de Teuhtli, una sobre otra, sin ningún tipo de argamasa, con el fin de que sea la inclinación del suelo lo que mantiene unidas las rocas, permitiendo ampliar la superficie cultivable, conservando la humedad, controlar la erosión y mantener la fertilidad del suelo.
A lo largo del tiempo, estas estructuras dieron forma a paisajes productivos donde convergen la organización comunitaria, los haberes tradicionales y un conocimiento profundo del territorio. Además de paisajes culturales en los que se hace presente el sincretismo que caracteriza la identidad de las comunidades de nuestro país. Por ello, representa un patrimonio biocultural vivo, resultado de siglos de interacción respetuosa entre las comunidades y su entorno.
Como parte de las acciones llevadas a cabo para la implementación de la declaratoria, la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, en conjunto con la Secretaría de Cultura, la Secretaría del Medio Ambiente, la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (CORENADR) y las productoras y productores, trabajan en la elaboración de un Plan de Manejo concertado que permita que las Terrazas Agrícolas sean conservadas, preservadas, protegidas, valoradas, promovidas y difundidas, como ya se ha mencionado.
Y con esta declaratoria, las terrazas agrícolas reciben ahora un reconocimiento legal como bienes de interés público, con la que además de las acciones para su protección, podrán acceder a los recursos públicos, integrarse a planes educativos, culturales y turísticos, y ser parte de una gestión multisectorial y participativa.
El artículo 36 de la Ley de patrimonio Cultural y Biocultural de la Ciudad de México, considera Patrimonio Biocultural al conjunto de saberes, usos y representaciones sociales, manifestaciones, conocimientos, innovaciones, técnicas, prácticas culturales tradicionales, y leyendas relacionadas con la naturaleza, los cuales son transmitidos a través de generaciones como valores culturales.
En la actualidad, el sistema agrícola de terrazas tiene una gran importancia a nivel económico, cultural y ambiental. Desde su perspectiva económica, este sistema permite la producción sustentable de alimentos para la población local en las zonas de difícil acceso.
Asimismo forma parte de la identidad y del patrimonio ancestral de las y los habitantes de la región, quienes han preservado y transmitido estas técnicas agrícolas a lo largo del tiempo, desde el ámbito ambiental, ha contribuido a la conservación de la biodiversidad en las ṕareas donde se encuentran.
Cabe señalar que la iniciativa de la Declaratoria fue promovida por la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA), a través de la Dirección General de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (DGCORENARD), que ha sido esencial en la conservación de este legado.
A través del programa Altépetl Bienestar se han rehabilitado 1,835 metros lineales de terrazas en las laderas del volcán Teuhtli, en milpa Alta; se han impartido talleres comunitarios para su cuidado; y se publicó el libro ”Terrazas prehispánicas en las laderas del volcán Teuhtli”, un reconocimiento al conocimiento campesino y a las comunidades que mantienen vivo su sistema.
Finalmente las terrazas siguen en uso de comunidades como: San Bartolomé Xicomulco, San Pedro Actopan, Santa Ana Tlacotenco, San Francisco Tecoxpa, en Milpa Alta; Santa Cruz Acalpixca, San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco; San Juan Ixtayopan, en Tláhuac; así como en la Sierra de Santa Catarina en Iztapalapa. Su permanencia demuestra que el futuro de la ciudad también se cultiva desde la raíz de sus tradiciones.