Por Arturo Estrada Rosales

La secretaria de Cultura de la Ciudad de México, asistió el pasado 19 de enero de 2026 al Primer Parlamento de Participación de la Vida Cultural en el Congreso capitalino, el cual tiene como objetivo abrir un espacio institucional de diálogo, escucha y construcción colectiva entre la comunidad cultural y el Poder Legislativo, para que  quienes crean, viven y sostienen la vida cultural de la Ciudad de México incidan directamente en la agenda legislativa y en las políticas públicas relacionadas con el arte y la cultura.

Durante su intervención, la secretaria de Cultura de la Ciudad de México reconoció el trabajo legislativo que hizo posible la realización de este parlamento y subrayó su carácter histórico, al tratarse del primero en su tipo en el país. Agradeció especialmente a la diputada Rebeca peralta por impulsar la reforma que dio origen a este espacio, así como a las y los legisladores presentes, destacando el interés genuino del Congreso de la Ciudad de México por la vida cultural de la capital.

“Este espacio nos interesa profundamente porque nos permite conocer de primera mano las preocupaciones y reflexiones de quienes hacen y viven la cultura todos los días. (...) Es importante dejar de concebir a las personas creadoras únicamente como figuras inspiradas. las y los artistas somos también trabajadoras y trabajadores con derechos, con necesidades concretas. Por eso, ocuparnos de lo concreto es fundamental, porque es ahí donde la soberanía narrativa se vuelve acción y política pública”, expresó.

En este contexto, López Bayhen Patiño introdujo el concepto de soberanía narrativa, al señalar la importancia de cuestionar quiénes construyen los relatos que definen a una ciudad y a un país, desde qué lugares se emiten y a qué interés responden. Subrayó que esta reflexión resulta especialmente relevante a uun momento en el que la Ciudad de México ocupa un lugar central en el panorama cultural nacional e internacional, y llamó a reconocer la diversidad de voces, miradas y expresiones que conforman su identidad cultural.

Asimismo, advirtió que la manera en que se cuenta una ciudad incide directamente en la forma en que se le comprende, se le gobierna y se diseñan sus políticas públicas, por lo que defender la soberanía narrativa implica garantizar que las comunidades culturales participen activamente en la construcción de esos relatos y en la definición de su propio presente y futuro.

“La cultura es inevitable; no hay manera de hacer política sin entender que la cultura es el océano donde navega la política. Es el espacio simbólico que cohesiona a los pueblos y desde el cual se construyen las formas de organización social, los acuerdos y los conflictos. Por eso, cualquier decisión pública tiene siempre una dimensión cultural”, aseguró.

Afirmó que el Parlamento de Participación de la Vida Cultural se concibe como un espacio plural de diálogo y construcción colectiva, en el que ciudadanía, comunidades culturales y personas legisladoras intercambian experiencias, identifican problemáticas y formulan propuestas con incidencia real en la agenda legislativa. En este marco, invitó a las y los parlamentarios a confiar en los procesos legislativos y a reconocer el valor de la discusión democrática como vía para alcanzar acuerdos.

“La democracia no es perfecta, pedro es lo mejor que hemos construido como humanidad; los procesos legislativos tienen sentido porque permiten transformar la realidad a partir del diálogo y los consensos”, afirmó la secretaria, al recordar que las leyes y las constituciones son entes vivos que deben adaptarse a los cambios sociales.

De igual manera, afirmó que, por instrucciones de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, la Secretaría de Cultura capitalina impulsa una política de descentralización cultural orientada a disminuir las desigualdades socioterritoriales, mediante una nueva distribución de bienes y servicios culturales en toda la ciudad.

“Eje central de esta política descentralizada es la construcción de 100 Unidades de Transformación y Organización para la Inclusión y la Armonía Social UTOPÍAS durante este sexenio, ya que son espacios comunitarios que concentran arte y cultura como herramientas de acceso, la conciencia y la reconstrucción del tejido social en los distintos territorios de la ciudad”, celebró.

Además, recordó que se mantienen abiertos canales permanentes de diálogo con la ciudadanía a través de Martes Ciudadano, ejercicio encabezado por la jefa de Gobierno y el gabinete capitalino, que se realiza semanalmente en el Zócalo de la Ciudad de México y que permite atender de manera directa proyectos, inquietudes y propuestas en materia cultural, reafirmando el compromiso institucional de escuchar y acompañar a la comunidad artística y cultural de la capital.

Finalmente, reiteró el compromiso de la Secretaría de Cultura y del Gobierno de la Ciudad de México para dar seguimiento a los acuerdos y propuestas que emanen de este parlamento, tanto en el ámbito legislativo como en el de las políticas públicas.

El Primer Parlamento de Participación de la Vida Cultura del Congreso de la Ciudad de México está conformado por 66 integrantes, representantes de diversas comunidades, colectivos y expresiones culturales de la capital. Durante la sesión de instalación, las y los parlamentarios eligieron por sorteo a las cinco personas integrantes de la Mesa Directiva, encargada de coordinar los trabajos del Parlamento, la cual quedó encabezada por María de los Ängeles Aparicio Carmona, como presidenta, y Alejandro Ortíz González, como primer vicepresidente.

Durante la jornada de trabajo se presentaron diversas iniciativas orientadas al fortalecimiento de los derechos culturales de la capital. Entre ellas destacan propuestas para reconocer al arte como herramienta para la reconciliación del tejido social y el fortalecimiento de la identidad nacional; garantizar la transmisión intergeneracional del patrimonio cultural inmaterial; establecer derechos laborales para las personas trabajadoras de la cultura; proteger a los artistas escénicos independientes; destinar una propuesta mínima a cooperativas culturales; prevenir la gentrificación como mecanismo de defensa de la identidad cultural de pueblos y barrios; promover la no censura de la expresión musical popular; ampliar el acceso gratuito de las juventudes a museos y espacios culturales, así como a fortalecer la participación ciudadana y comunitaria en el diseño de políticas públicas culturales.

UTOPÍAS.- Unidades de Transformación y Organización para la Inclusión y la Armonía Social. Proyectos de infraestructura urbana social que transforman espacios públicos en centros de desarrollo comunitario en la Ciudad de México. Mismas que ofrecen actividades deportivas, culturales y educativas y de bienestar de forma gratuita, buscando abatir desigualdades y transformar comunidades.

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