Amenazado el bienestar humano
(Del Banco Mundial para Grilla en el Poder).- La pérdida de biodiversidad representa una amenaza directa para el bienestar humano, el desarrollo económico y la salud planetaria. La biodiversidad apoya la seguridad alimentaria, el agua potable, la estabilidad climática y los medios de subsistencia, especialmente en los países en desarrollo.
Además, respalda sectores críticos como la agricultura, la pesca, el ecoturismo y la medicina, que son fundamentales para el alivio de la pobreza y el crecimiento sostenible, garantizando un planeta habitable.
Sin embargo, la biodiversidad mundial está en crisis. Según el Informe de Evaluación Global de la IPBES (i), las tasas de extinción son ahora hasta 1000 veces superiores a los niveles naturales, con casi 1 millón de especies en riesgo.
El Índice Planeta Vivo (i) indica una disminución del 68 % en la biodiversidad mundial desde 1970 (i), una señal alarmante de que se necesitan medidas urgentes que protejan ecosistemas vitales para la vida y el desarrollo.
Como respuesta, 188 países adoptaron el Marco Mundial de la Diversidad Biológica de Kunming-Montreal (i) en la COP15, que incluye el objetivo 30x30 (i) de conservar el 30 % de la tierra y los océanos del mundo para 2030. La implementación eficaz de este marco exige la integración de sus principios en los sectores del desarrollo, en particular la infraestructura.
La infraestructura que se planifica sin tener en cuenta la biodiversidad en zonas geográficas adyacentes es un factor que impulsa de manera creciente la pérdida de biodiversidad, especialmente en regiones sensibles desde el punto de vista ecológico.
Para apoyar las metas relativas a la biodiversidad, esta debe incorporarse en las políticas de infraestructura, particularmente en el desarrollo vial.
Las carreteras promueven la conectividad y el crecimiento, pero también fragmentan los hábitats, alteran la hidrología y los microclimas, y aumentan la exposición a especies invasivas, la contaminación y la explotación.
La fauna silvestre se enfrenta al aislamiento de sus hábitats, la mortalidad por accidentes de tránsito, y el estrés provocado por el ruido y la iluminación artificial, lo que reduce el flujo genético y la viabilidad a largo plazo.
Si se gestionan adecuadamente, las carreteras también pueden apoyar los objetivos ambientales a través de la detección de incendios forestales y el monitoreo ecológico.
Para que la infraestructura contribuya tanto al desarrollo como a la conservación, los datos sobre biodiversidad deben orientar la planificación, la evaluación y el diseño. Hacer del riesgo ecológico una consideración central en las decisiones en materia de infraestructura es fundamental para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo.