Por Sharon Durán

El Banco Mundial presentó el Reporte de desarrollo del mundo 2026, la promesa de la Inteligencia Artificial en el que plantea un cambio de perspectiva frente al debate global sobre la Inteligencia Artificial (IA) y la califica como “la herramienta más poderosa para acelerar el desarrollo económico y social” de los países emergentes o de ingresos bajos y medios.

Siempre y cuando estos eviten competir directamente en la carrera con los países más desarrollados en esta tecnología y, en cambio, concentren sus esfuerzos en adoptar, adaptar y aplicar esta tecnología para resolver problemas concretos.

De acuerdo con el estudio, mientras las economías desarrolladas centran la discusión en la competencia tecnológica, la creación de modelos fundacionales o el eventual reemplazo masivo de empleos, el Banco Mundial sostiene que la verdadera oportunidad para los 6,800 millones de personas que viven en países emergentes radica en utilizar la IA como una herramienta para cerrar brechas históricas en productividad, educación, salud, agricultura y servicios públicos.

Sin embargo, advierte que los beneficios no llegarán automáticamente, sino que dependerán de las decisiones que adopten gobiernos, empresas e instituciones durante los próximos años.

Actualmente, entrenar los modelos de frontera exige inversiones multimillonarias en Centros de Datos, chips especializados, infraestructura eléctrica y talento altamente calificado. De hecho, el informe señala que durante 2026 las inversiones previstas por las principales empresas tecnológicas en infraestructura para IA superarán el tamaño completo de la economía de numerosos países.

Para los países emergentes, el organismo propone una estrategia escalonada resumida en tres acciones: adoptar herramientas existentes, lo que consiste en incorporar soluciones de IA ya disponibles para mejorar la productividad, fortalecer los servicios públicos y resolver problemas concretos sin desarrollar modelos propios desde cero.

Además, es necesario adaptar estas herramientas a las necesidades nacionales, con el propósito de ajustarlas a los idiomas, datos, regulaciones y contextos locales para que respondan de manera efectiva a las realidades de cada país.

Y por último, el Banco Mundial recomienda avanzar gradualmente hacia desarrollos propios cuando existan capacidades suficientes en infraestructura, talento e inversión.

Con estas medidas, el informe también detalla tres elementos más que definirán el éxito de la IA como un motor de desarrollo.

El primero corresponde a las capacidades. A diferencia de tecnologías anteriores, la IA puede ejecutar tareas cognitivas complejas como interpretar información médica, apoyar decisiones judiciales o generar recomendaciones técnicas para agricultores, habilidades que suelen escasear precisamente en los países emergentes.

El segundo factor es la concentración, ya que actualmente, los modelos más avanzados, los semiconductores especializados y la infraestructura de Centros de Datos permanecen bajo el control de un reducido número de empresas y de un pequeño grupo de economías, principalmente Estados Unidos y China.

La concentración genera riesgos de dependencia tecnológica, aunque también permite que otros países aprovechen herramientas existentes sin asumir los enormes costos de desarrollarlas desde cero para países emergentes.

El tercer elemento de éxito son los complementos; es decir, las condiciones necesarias para que la IA produzca resultados reales. Entre ellas, figuran la disponibilidad de electricidad confiable, acceso a Internet de calidad, infraestructura digital, educación, talento e instituciones capaces de implementar y supervisar estas tecnologías. Sin estas bases, advierte el organismo, incluso las mejores aplicaciones de IA tendrán un impacto limitado.

Pérdida de empleo en países emergentes

De acuerdo con el Banco Mundial, menos del 10% de los empleos en las economías avanzadas presentan un alto riesgo de automatización, frente a más de un tercio de los puestos de trabajo en los países de altos ingresos. Al mismo tiempo, aproximadamente uno de cada seis empleos podría fortalecerse mediante herramientas de IA, incrementando la productividad sin eliminar necesariamente al trabajador.

Por lo tanto, en lugar de reemplazar masivamente a los trabajadores, la IA probablemente actuará como un complemento para profesionales que hoy enfrentan limitaciones por falta de recursos, infraestructura o personal especializado.

El informe también desmonta la idea de que la IA debe entenderse únicamente como una herramienta para reemplazar trabajadores. Desde la perspectiva del Banco Mundial, su mayor potencial radica en aumentar la productividad de empresas y gobiernos, especialmente en economías donde la escasez de talento especializado limita el crecimiento.

En el ámbito empresarial, la IA ya está siendo utilizada por miles de pequeñas y medianas empresas para tareas como búsqueda de información, redacción de documentos, traducción, atención al cliente y generación de contenidos.

Sin embargo, el organismo advierte que este uso continúa siendo relativamente superficial. El verdadero impacto económico llegará cuando las empresas integren la Inteligencia Artificial en sus procesos productivos, la toma de decisiones y la innovación, y no únicamente como un asistente para tareas administrativas.

Uno de los principales obstáculos identificados por el informe es que muchas empresas, particularmente las pequeñas, todavía desconocen cómo incorporar estas herramientas o consideran que los costos iniciales son elevados.

A ello se suman dificultades relacionadas con la falta de capacidades digitales, la escasez de trabajadores capacitados y la ausencia de datos organizados sobre los cuales entrenar o adaptar modelos de IA.

IA, aliada para el Estado

Uno de los apartados más extensos del reporte del Banco Mundial está dedicado al papel de los gobiernos, donde el Banco Mundial sostiene que la IA puede convertirse en un instrumento para ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios públicos, especialmente en países emergentes donde la capacidad institucional es limitada.

La IA puede contribuir a agilizar procesos administrativos, reducir tiempos de respuesta, optimizar la asignación de recursos públicos y fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia.

No obstante, el organismo recomienda priorizar el uso de herramientas predictivas en procesos internos antes que implementar sistemas generativos directamente en la atención al ciudadano, debido a los riesgos asociados con errores, alucinaciones o respuestas imprecisas.

El informe destaca experiencias que ya muestran resultados concretos. En Bangladesh, por ejemplo, la utilización de Inteligencia Artificial para interpretar imágenes médicas incrementó en un 40% el número diario de pacientes evaluados para detectar complicaciones oculares derivadas de la diabetes.

Mientras tanto, en India, modelos de predicción meteorológica permitieron generar ahorros de hasta 560 dólares por pequeño agricultor mediante recomendaciones más precisas sobre siembra y manejo de cultivos.

Sin embargo, la preparación de los gobiernos continúa siendo desigual. El Banco Mundial identifica como principales barreras la baja calidad y disponibilidad de los datos públicos, las limitadas capacidades para evaluar el desempeño de los sistemas de IA y la escasa adopción de infraestructura pública digital en numerosos países de ingresos bajos.

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