Posiciones desde la tribuna
El senador Manuel Añorve Baños, del PRI, dijo que su partido no aceptará que “por otra chamba, por un premio diplomático, por un movimiento político disfrazado de cortesía institucional, se pretenda justificar la renuncia del fiscal general de la República”.
Lo que se ve, consideró, es un fiscal renunciado para abrir paso a un fiscal a modo, alguien moldeado a la medida del régimen, que no incomode o investigue ante tantas denuncias públicas presentadas. Agregó que se corre el riesgo de tener una fiscalía al servicio del poder, no de la nación.
Por su parte, la senadora Lizeth Sánchez García, del PT, manifestó que la renuncia del fiscal general se recibe y se acepta con respeto institucional y en reconocimiento al periodo de servicio ejercido por el fiscal general, quien durante su función condujo responsabilidades relevantes para el funcionamiento del Ministerio Público de la Federación y encabezó investigaciones de alto impacto, además de fortalecer diversas áreas de la institución.
Esta transición, afirmó, no altera el funcionamiento de la institución ni pone en riesgo su independencia, al contrario, confirma la solidez de su diseño porque la Fiscalía no se detiene, las investigaciones, los peritajes, las actuaciones ministeriales continúan en marcha, “gracias a una estructura profesional que trabaja todos los días con rigor y compromiso”.