Por Nicolás Larocca
(dpl news) México debe pasar de una agenda centrada en la adopción tecnológica a una política industrial digital que permita construir capacidades productivas, propuso Diego Flores, titular del Sector de Industria Digital y Electrónica de la Secretaría de Economía, durante el México Digital Summit 2026.
En el keynote “Economía y comercio digital”, Flores sostuvo que la visión de México para 2027 debe estar anclada en una política industrial digital capaz de articular al gobierno, la iniciativa privada, la academia y otros actores del ecosistema.
“La nueva economía se construye sobre infraestructura, silicio e inteligencia. Si estas capas trabajan por separado, México consume tecnología; si se articulan, México produce capacidad”, afirmó.
El funcionario consideró que la infraestructura constituye una de las primeras capas de esta estrategia y que debe entenderse como un componente directamente vinculado con la economía. En este sentido, señaló que la base física de la economía digital requiere conectividad, Centros de Datos y cómputo, energía confiable, reglas claras y talento.
Al mismo tiempo, resaltó el papel de los semiconductores como un elemento estratégico, mientras que ubicó a la Inteligencia Artificial y el comercio digital como herramientas para aprovechar los datos, elevar la productividad y generar escala, incluyendo una mayor integración de las micro, pequeñas y medianas empresas.
La estrategia, dijo, debe orientarse a producir más valor agregado mediante la priorización de capacidades, la transformación de inversiones en encadenamientos productivos, la alineación de instrumentos públicos alrededor de proyectos concretos y la medición de resultados.
La diferencia central, según el titular del Sector de Industria Digital y Electrónica, está en pasar de promover únicamente la digitalización a construir capacidades dentro del país.
“Una agenda digital impulsa la adopción; una política industrial digital construye capacidad productiva”, resumió.
Luego, planteó cuatro líneas de acción: infraestructura para competir; capacidades industriales; talento, innovación e IA; y gobernanza e integración. Esto bajo la lógica de que “infraestructura habilita inversión, inversión demanda talento, talento permite innovación e innovación eleva la productividad”.
El resultado previsto es una política digital que se vuelve industrial y ofrece como resultados más valor agregado nacional, más proveeduría nacional, más talento especializado, más adopción productiva de IA, más integración nacional.