Saco a la medida de Morena-PT-Verde
*Laboran en la informalidad, sin seguridad social, ni protección y sin certeza
*Obligados a trabajar jornadas bajo el sol sin atención médica garantizada
*A siete años de la llamada cuarta transformación, la misma demagogia
La senadora Geovanna Bañuelos De la Torre, del Partido del Trabajo, subió a tribuna para en la sesión pública ordinaria del miércoles pasado, para explicar los objetivos de la reforma laboral en materia agraria, pero el contenido de su exposición de motivos pareció conllevar severo reproche a lo que alianza petista, morenista y verde no ha logrado consolidar en beneficio de los que menos tienen, la gente del campo.
Aquí sus palabras textuales pronunciadas desde la tribuna del Senado de la República, en su calidad de presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión social:
“Hay manos que sostienen a este país todos los días, pero que no han sido visibilizadas.
Manos curtidas por el sol, por la tierra, por el esfuerzo que empieza antes de que amanezca y termina cuando el cuerpo queda exhausto. Y esas son las manos de las y los campesinos mexicanos.
En Zacatecas, como en el resto de los estados de nuestro país, sabemos bien lo que significan esas jornadas.
Sabemos lo que significa vivir de la tierra, depender del clima, sembrar con esperanza y cosechar, en muchas ocasiones lamentablemente, con incertidumbre.
Sabemos que detrás de cada alimento que llega a nuestra mesa hay historias de sacrificio, de dignidad y, también, de abandono.
Hoy estamos frente a una decisión y frente a un dictamen que no solamente son cuestiones de carácter técnico, sino temas de la agenda nacional profundamente humanos porque el campo mexicano no puede seguir siendo el motor económico que exporta riqueza mientras quienes lo hacen posible viven sin derechos básicos.
Las cifras no mienten, pero tampoco alcanzan a dimensionar la deuda histórica que tenemos con las y los productores en nuestro país.
Cerca de tres millones de personas trabajan en actividades agrícolas en México y más de ocho, o más bien, ocho de cada diez lo hacen en la informalidad, sin acceso a seguridad social, sin protección, sin certeza.
Esto significa jornadas bajo el sol sin atención médica garantizada.
Significa accidentes laborales sin respaldo o sin protección en materia de salud, enfermedades sin tratamiento, vejez sin pensión.
Significa que quienes alimentan a México no tienen garantizado su propio bienestar, aun así, son esas las manos que alimentan a nuestro país.
El sector agroalimentario representa más del 9 % del Producto Interno Bruto y genera miles de millones de dólares en exportaciones cada año, miles de millones de dólares en exportaciones.
Sólo en enero de 2025, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural reportó que la balanza comercial agropecuaria y pesquera registró un saldo positivo de 658 millones de dólares, siendo este el nivel más alto en los últimos cinco años.
México, nuestro país, es potencia en productos como el aguacate, los frutos rojos, entre otros, que cruzan fronteras y llegan a los mercados más exigentes del mundo, con exportaciones que son superiores a los tres mil 500 millones de dólares y que generan más de 300 mil empleos.
El aguacate, sólo por poner un ejemplo, genera una cadena de valor que dinamiza nuestra economía, más del 80 % de este producto su destino principal es Estados Unidos, seguido por Canadá, por Japón, España, Honduras, entre otros países.
En cuanto a los frutos rojos, por poner otro ejemplo, son estratégicos en el comercio internacional.
En el año de 2023, estados como Michoacán, Jalisco, Baja California, tuvieron una producción de mil 150 millones de toneladas de frutos rojos.
Lo anterior significa la expansión agrícola como factor de presión en ecosistemas, donde persisten prácticas productivas de baja sostenibilidad, aunado a irregularidades en el ordenamiento y control del uso de suelo, así como esquemas productivos que reproducen la informalidad laboral y carencias en condiciones dignas de trabajo.
Pero hay una contradicción que no podemos seguir consintiendo, el éxito económico no puede construirse sobre la precariedad laboral.
El dictamen que ponemos a consideración propone una reforma integral que articula política laboral, comercial y ambiental con el propósito de garantizar que el crecimiento del sector agroalimentario se sustente en el respeto efectivo de los derechos de las personas trabajadoras del campo y en la preservación de nuestros recursos naturales.
De tal suerte que este dictamen plantea algo tan elemental como justo, que el crecimiento del campo vaya acompañado de derechos, que cada producto que México exporta lleve consigo la garantía de que fue producido en condiciones dignas.
08/04/2026