(Del Grupo Banco Mundial para Grilla en el Poder) Los aprendizajes de los estudiantes de secundaria cayeron en la mayoría de los países que participan en PISA. Entre 2022 y 2025, el puntaje de los estudiantes de América Latina cayó 11 puntos en lectura y 4 en matemática, y se mantuvo en ciencias, con lo que continúa una tendencia negativa que viene desde 2018.

Más grave que esta nueva caída es que la región no sale –y se hunde de a pocos– en una trampa de baja calidad: nuestros jóvenes de 15 años están lejos de donde deberían estar, más de la mitad no tiene los mínimos niveles de lectura esperados para su edad, y 3 de cada 4 no tiene los niveles mínimos esperados de razonamiento matemático.

Ese estancamiento de largo plazo en los aprendizajes fundamentales hace poco viable un crecimiento sostenido de la productividad, competitividad y bienestar de la región.     

Lo que muestran los datos de América Latina

En promedio, los trece países de la región que participaron en PISA 2025 están 93 puntos por debajo del promedio de la OCDE en matemática, 83 en ciencias y 72 en lectura. La propia OCDE estima que, a los 15 años, un estudiante avanza unos 20 puntos por cada año de escolaridad. Con esa equivalencia, nuestros jóvenes están entre cuatro y cinco años de aprendizaje por detrás de los de la OCDE.

Esto esconde algo más grave. PISA define un mínimo que un estudiante necesita para participar de manera significativa en la sociedad.

No es un estándar de excelencia, sino de capacidades básicas para entender y razonar: identificar la idea principal de un texto, representar matemáticamente una situación simple, distinguir una explicación científica de una que no lo es. Ese es el piso.

Y en la región, la mayoría de los estudiantes está por debajo de ese piso: más de la mitad en lectura (59%) y en ciencias (57%), y tres de cada cuatro (76%) en matemática. En la OCDE, en cambio, esa proporción es de uno de cada tres en lectura (31%), uno de cada cuatro en ciencias (26%) y uno de cada tres en matemática (35%). Uno de cada dos estudiantes de la región está por debajo del mínimo en las tres materias a la vez; en la OCDE, uno de cada cinco.

Y ese grupo de estudiantes, debajo de ese piso, está creciendo. Entre 2022 y 2025, en cinco países aumentó de manera significativa la proporción de estudiantes bajo el mínimo en lectura; en matemática, en tres. Cada vez más jóvenes se quedan sin los aprendizajes básicos.

Ningún país de la región mejoró significativamente en lectura ni en matemática. Solo El Salvador y Costa Rica tuvieron cambios positivos, aunque pequeños.

En el otro extremo, hubo reducciones de más de 8 puntos en matemática en Argentina, Guatemala, Chile y Perú, y en lectura en Guatemala, Paraguay, Perú, Argentina, Chile y Colombia. La buena noticia está en ciencias: de 16 sistemas del mundo que mejoraron, tres son latinoamericanos: Costa Rica, El Salvador y Uruguay.

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