Y sigue la ubre reeleccionistas hasta el 30
En días pasados la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que acababa de enviar al Senado de la República la iniciativa de ley para que a partir del año 2027 quede prohibida la relección de legisladores y que ningún gobernante herede los cargos a familiares, propuesta que generó fuertes presiones en Morena y este martes la mandataria fue derrotada al ordenar que esa reforma entre en vigor hasta el año 2030.
Esto generó tremendo debate entre senadores de la alianza Morena, PT y PVEM y los opositores panistas, quienes, estos últimos, desde tribuna denunciaron que los morenistas fueron severamente presionados por sus compinches petistas y verdes para beneficiar al clan Monreal, al senador Félix Salgado Macedonio y al actual gobernador de San Luis Potosí.
La historia de esta tremenda derrota que sufre Sheinbaum comenzó cuando presidente José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña anunció, a través de un boletín, que la Mesa Directiva del Senado le había dado primera lectura al dictamen por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de no reelección y nepotismo electoral.
En ese mismo boletín se añadió que el documento planteaba que se prohíba la reelección para las personas que hayan obtenido un cargo de elección popular, por lo que no podrían ser reelectas para el periodo inmediato posterior; es decir, no participarían como candidatas para el mismo cargo que están ejerciendo.
En este sentido, dicha prohibición de reelección será aplicable a partir de los procesos electorales, tanto federales como locales a celebrarse en 2030.
El dictamen que ya estaba deliberado en las comisiones respectivas, también planteaba prohibir el “nepotismo electoral”, por lo que se proponía como un requisito de idoneidad que las personas que pretendieran participar para un cargo de elección popular no tengan o hayan tenido, en los últimos tres años anteriores al día de la elección, un vínculo de matrimonio, concubinato o relación de pareja.
Así como de parentesco de consanguinidad o civil en línea recta sin limitación de grado y en línea colateral hasta el cuarto grado o de afinidad hasta el segundo grado, con la persona que ocupa el cargo por el cual participarán.
En este caso, se establecía que dichas disposiciones serían aplicables a partir de los procesos electorales, tanto federales como locales a celebrarse en 2027.
Pero la sorpresa fue que este martes, cuando los senadores llegaron a la sesión pública se sesiones, fueron informados que la iniciativa de la presidenta queda igual, solo que todo entrará en vigor hasta el año 2030 y nada en el 2027, lo que permitirá que el senador morenista Saúl Monreal Ávila pueda aspirar a gobernar Zacatecas, cargo que hoy ostenta su hermano David, y que el también senador morenista Félix Salgado Macedonio, aspire a gobernar Guerrero, cargo que hoy ostenta su hija, mientras que el actual gobernador de San Luis Potosí, del PVEM, pueda heredar el cargo a su esposa.
Esto generó tremendo debate en el órgano parlamentario entre morenistas y opositores, y se dijeron de todo.
Para lograr lo anterior, y sabedores de que ganarían el “agandalle” parlamentario, los líderes de los senadores de Morena, Adán Augusto López Hernández, y del PVEM, Manuel Velasco Coello, presentaron una reserva para modificar el artículo segundo transitorio de la ley Sheinbaum.
López Hernández señaló en tribuna que, de acuerdo con el documento, la prohibición del nepotismo electoral se estableció a partir de los procesos electorales, tanto federales como locales, de 2027, por lo que “proponemos que respecto de la prohibición del nepotismo electoral sea aplicable a partir de los procesos electorales, tanto federales como locales, a celebrarse en 2030”.
Ante esto, el senador panista Marko Cortés Mendoza subió a tribuna para explicar que el senador López Hernández quiso decir que el nepotismo “no está mal de aquí al 2030, que de aquí al 2030 se vale el nepotismo en México”.
Y cuestionó el por qué no se implementa la reforma desde ahora o desde el 2027. “¿Para que le den los votos?, ¿para que no se baje ningún partido de su coalición?... No patee el bote, Morena es simulación”.
En respuesta, Adán Augusto López Hernández sostuvo que no está pateando el bote, porque están convencidos de que sea hasta el 2030, pues su partido es el único que estatutariamente tiene contemplada la no reelección y el nepotismo.
“Nosotros no estamos acostumbrados a pagar favores ni a cobrar favores políticos. Nosotros no somos los que, en lo oscurito, fuimos a negociar notarías, magistraturas, concesiones, cargos administrativos. Nosotros ganamos la elección limpiamente y tenemos la mayoría calificada en el Senado y en la Cámara de Diputados, y vamos a legislar cumpliéndole a la mayoría del pueblo de México”, refirió López Hernández.
Finalmente la reforma aprobada modificará los artículos 55, 59, 82, 115, 116 y 122 de la Constitución, para establecer que la no reelección aplicará para las personas que hayan obtenido un cargo de elección popular, por lo que no podrán contender para el mismo cargo que están ejerciendo en un periodo inmediato posterior.
La prohibición de reelección de las personas servidoras públicas, será aplicable a partir de los procesos electorales, tanto federales como locales, a celebrarse en 2030.
En cuanto al nepotismo electoral, quedó establecido como un requisito de idoneidad que las personas que busquen participar para un cargo de elección popular no tengan o hayan tenido en los últimos tres años anteriores al día de la elección, un vínculo de matrimonio, concubinato o relación de pareja.
Así como parentesco consanguíneo o civil en la línea recta sin limitación de grado, y en la línea colateral hasta el cuarto grado, o de afinidad hasta el segundo grado, con la persona que ocupa el cargo por el cual participarán. Dichas disposiciones serán aplicables a partir de los procesos electorales, tanto federales como locales, a celebrarse en 2030.
La reforma de nepotismo electoral y reelección consecutiva fue enviada a la Cámara de Diputados para su análisis, dictaminación y aprobación.