*Las mujeres somos siempre sometidas a un doble escrutinio
Hoy quiero hablar de un fenómeno que con el inicio del proceso electoral se intensifica, y estoy segura de que como sucede en Zacatecas, sucede en todos los estados de la República.
Las mujeres somos siempre sometidas a un doble escrutinio, el que sí tiene que ver con nuestra función en los diferentes cargos que ocupamos o el que tiene que ver con la función de aquellas que valientemente dan un paso adelante y luchan por una representación en algunos de los espacios de la vida pública de nuestro país.
Y el otro, ese que no tiene absolutamente nada que ver con la vida pública del país y, sin embargo, es utilizado una y otra vez como arma para golpear a las mujeres, para minimizarnos, para socavar nuestra posibilidad de también ser parte de la transformación de la vida pública de nuestro país.
Hoy desde esta tribuna quiero hacer un llamado a que unamos nuestras voces a un solo grito de ya basta de violencia contra las mujeres, ya basta de violencia política de género para tratar de impedir que las mujeres sigamos haciendo historia y sigamos siendo motor de la transformación de este país.
La libertad de pensamiento es un espacio interno que ninguna barrera física y ninguna imposición externa puede arrebatarnos.
Las mujeres que estamos representando al pueblo de México, a nuestras entidades desde algún cargo tenemos también que dar un paso adelante y honrar la lucha de quienes abrieron brecha para que hoy estemos aquí y de no permitir que estos sesgos misóginos para impedir que nuestras compañeras crezcan y hagan creer este país sigan siendo el pan de cada día en todas nuestras entidades.
No más violencia contra las mujeres.
Demos un paso adelante y sigamos adelante con nuestra transformación.
No repliquemos aquello que este sistema que lucha todavía por su supervivencia hace una y otra vez, y eso es tratar de golpear todo lo que se llame organización y todo lo que sea justo, porque el sistema que todavía padecemos en algunos espacios de la vida pública de nuestro país vive de la injusticia.
No le permitamos frenar la transformación que, en este país, quieran o no, ya comenzó y llegó para quedarse.