El nombramiento de César Yáñez como subsecretario en Gobernación, se está interpretando como otra señal del presidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que su auténtica “corcholata” presidencial es su paisano Adán Augusto López Hernández…
Como se sabe, don César, por cierto, excuñado del veterano político Porfirio Muñoz Ledo, ha permanecido, en las buenas y malas, con don Andrés desde que éste ascendió al liderazgo nacional del Partido de la Revolución Democrática, PRD, y hasta la fecha…
Durante ese trayecto, de más de 20 años, ambos han pasado las de Caín, pero también las del reino del poder, posición que se inició cuando López Obrador ganó las elecciones para gobernar el entonces Distrito Federal, donde Yáñez tuvo a su cargo el manejo total de prensa y conoce los vericuetos de posicionamiento político…
De ahí que ahora López Obrador le designe tareas que son abiertamente futuristas para impulsar, desde la subsecretaría de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos, léase bien el sugestivo título político de esta área de la primera dependencia en importancia del gobierno federal, para iniciar el posicionamiento de López Hernández en sectores de elemental influyentismo y capacidad de convencimiento electoral…
¿Entendido, don Marcelo y Claudia?
Y si no, que alguien les explique las señales para que no se desgasten en vano…