*Países en subasta

Bastó poco más de un mes para que el mundo sufriera una transformación súbita no contemplada o prevista por analistas o estudiosos de las relaciones internacionales o geopolítica.

El desconocimiento y retiro de organismos de la ONU por parte de los Estados Unidos, empezando por la OMS (Organización Mundial de la Salud), la desaparición del USAID (agencia de ayuda internacional de EE.UU), la amenaza de aranceles a nivel global y la expulsión masiva e indiscriminada de migrantes indocumentados en suelo americano, son tan sólo algunos de los estropicios y desajustes que ha hecho o provocado el nuevo presidente Trump.

En los casos de Ucrania y Gaza, además del derramamiento salvaje de sangre y destrucción de ciudades, el escenario pasó de lo trágico a lo ridículo.

Según las ocurrencias descaradas de mercachifle nato del señor Trump y el cínico israelí asesino de Gaza, Benjamín Netanyahu, no encontraron forma más vulgar y zafia de resolver una guerra añeja y descarnada que convertir la zona de conflicto en un desarrollo de resorts estilo europeo (Riviera del Medio Oriente), y obtener una excelente riqueza a cambio de expatriar a dos millones de habitantes originarios.

Lo más cercano a la mentalidad gansteril y alevosa de tal desarrollo en Gaza, recuerda las operaciones de la mafia en Cuba donde montó un imperio de hoteles, casinos y cabarets, con los que recaudó millones de dólares y convirtió a La Habana en el garito y prostíbulo más grande de  América.

El caso de Ucrania no tiene parangón; en el tercer aniversario de la invasión de Rusia, el Consejo de Seguridad, máximo órgano ejecutivo de la ONU, ha aprobado una resolución para la paz en Ucrania, donde los Estados Unidos, Rusia y China por primera vez en décadas votaron en el mismo sentido y lo más sorprendente aún fueron las cinco abstenciones de los miembros europeos del Consejo (Reino Unido, Francia, Dinamarca, Grecia y Eslovenia).

La votación admite una barbajanada tan grave como pretender llamar “conflicto” a la “agresión a gran escala que sufre Ucrania por la Federación Rusa”.

Insólita resulta la actitud de los europeos, ya que  si se toma en serio la idea de mantener a las tropas estadounidenses fuera del conflicto, necesitará que los aliados europeos aporten sus propias tropas de mantenimiento de la paz, así como armamentos, municiones y demás pertrechos, una medida que algunos países ya han ofrecido, entre ellos Dinamarca.

Sin embargo el precio que deberá pagar el país agredido cae en el abuso descarado como condición para la paz,  Ucrania renunciaría a la mitad de sus ingresos procedentes de la futura monetización de los recursos naturales. Esos ingresos se destinarían a un fondo en el que Estados Unidos tendría el porcentaje máximo de participación financiera permitido por la legislación estadounidense, pero no necesariamente la totalidad.

Cabe recordar que producto de la negociación EE.UU, cesó en su propuesta de exigir 500.000 millones de dólares en ingresos generados por los recursos naturales, incluidos el petróleo, el gas y los minerales.

“Pese a que la petición de garantías de seguridad respaldadas por Estados Unidos ha sido una exigencia permanente de Zelenski. La Casa Blanca ha argumentado que la mera presencia de intereses económicos estadounidenses en Ucrania disuadiría de futuras agresiones rusas, incluso sin garantías específicas detalladas en el acuerdo”*.

En el momento en que le maten al primer soldado en un combate como el de Ucrania o Gaza, dudo mucho que continúe la algarabía de los gringos y secunden las tropelías de su extravagante mandatario, pero todo está por verse.

En el caso de Dinamarca las cosas no están como para echar las campanas al vuelo, las advertencias, amenazas u ofertas de anexión, compra, asociación, llámelas como quiera, de comprar Groenlandia, no dejan de ser una clara intromisión en la (ahí sí) Soberanía de ese país, al igual que la propuesta indecorosa de anexión hecha a Canadá y a su Primer Ministro, pese a que esa nación ha acompañado a su vecino desde hace más de un siglo en sus incursiones internacionales.

En el Tratado de Yalta en 1945 entre los Tres Grandes (Inglaterra, EE.UU y la URSS) se acordó; División de Alemania en cuatro zonas de ocupación; Reparaciones financieras para Alemania; Juicios de Nuremberg para los criminales de guerra nazis; Desplazamiento de la frontera de Polonia hacia el oeste; Reconstrucción de Europa por medios democráticos; Intervención de la Unión Soviética en la guerra contra Japón y la Creación de la Organización de las Naciones Unidas y prácticamente se decidió el inicio de la Guerra Fría y la dinámica del mundo hasta nuestros días.

Ahora, la relación sadomasoquista de Trump y Putin sin considerar a China ni a la Unión Europea, parece que han decidido cómo repartirse al mundo nuevamente.

Las consecuencias de tan patológicas componendas  por supuesto que van a tener consecuencias a nivel global y todavía no sabemos hasta donde se pueda estirar la liga sin que China, India o los árabes también echen su gato a retozar y se traduzca en invasiones, despojos y apropiaciones por la vía de la fuerza.

Tomar como campamento de refugiados a Egipto y Jordania, permitir y alentar los despropósitos de Corea del Norte, fomentar el saqueo de Congo, los conflictos en Sudán (que era considerado el granero del mundo), la posible invasión de Taiwán y el dominio de toda la región por parte de China parece ser el nuevo escenario a vivir antes de una nueva conflagración mundial.

Espíame por piedad. Yo te lo pido.

Ya vimos que el mundo es botín de los ambiciosos y las instituciones como la ONU, famélicas, desfallecen y son ignoradas. Mientras tanto en México vamos del odio al amor con el vecino.

Hace apenas unas horas la presidenta estentóreamente reiteró: “Ya no es como antes, que los gobiernos se arrodillaban ante los extranjeros o que miraban fuera como ejemplos a seguir. Ahora no. Desde que llegó la transformación al gobierno es claro que reivindicamos que a México se le respeta, que no somos colonia ni protectorado de ningún país”.

Horas después el secretario de la Defensa declaró ante la prensa: “el Ejército mexicano ha detenido a narcotraficantes gracias a la inteligencia compartida por los polémicos drones y otros vuelos de inteligencia de Estados Unidos realizados dentro del espacio aéreo mexicano”.

“Inclusive, hablando de los últimos detenidos en Culiacán (capital del estado de Sinaloa), es producto de esos trabajos de inteligencia. Ahora, cuando estas aeronaves, cuando llegan a volar, únicamente complementan el trabajo o la información que tiene México”, informó el general  Ricardo Trevilla en la conferencia diaria del Gobierno”**.

Con esa costumbrita de hablar todos los días y al bote pronto sin razonar o medir consecuencias es la que nos ha hecho parecer como rehenes de los narcos ya sea el  señor Chapo o el señor Mayo.

¿Y así quieren que nos tomen en serio para negociar con los Estados Unidos?

*https://www.nytimes.com/es/2025/02/25/espanol/mundo/ucrania-ee-uu-recursos-naturales.html

**https://www.cronica.com.mx/mundo/2025/02/25/el-ejercito-mexicano-detiene-a-narcos-gracias-a-los-vuelos-de-inteligencia-

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